Mal de Altura – Síntomas, Prevención y Tratamiento Efectivo

Deportes de montaña

17 febrero 2021

Actualizado el viernes, 7 junio, 2024

Los aficionados a la montaña, especialmente cuando nos iniciamos en este tipo de actividades, tenemos que ser conscientes que existe el mal de altura, que es una forma coloquial de llamar a la falta de adaptación a las grandes altitudes.

Así que bienvenido al mundo del mal de altura, una condición que desafía a quienes exploran las alturas y despierta la curiosidad de aventureros y científicos por igual. Desde los picos más altos hasta las ciudades elevadas, el mal agudo de montaña (MAM) es un fenómeno intrigante que afecta a personas en todo el mundo.

En este artículo, exploraremos en profundidad qué es el mal de altura, cómo se manifiesta y qué estrategias existen para prevenir y tratar este desafío para el cuerpo humano.

 

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Qué es el Mal de Altura

El mal de altura o mal de montaña es la falta de adaptación del organismo a aquellos territorios que se encuentran por encima de los 2.400 metros. En esos escenarios ocurre que el cuerpo no responde bien ante la falta de oxígeno.

Este problema afecta especialmente a personas que no habitan en zonas a gran altitud. Es muy común que el mal de altura sea una problemática mayor entre quienes viven por debajo de los 900 metros sobre el nivel del mar.

De este modo, al visitar países que se encuentran en cordilleras a gran altitud, como los Andes o el Himalaya, pueden sufrir graves problemas de adaptación. En esos territorios no se habla de alta montaña como en el contexto europeo, pues prácticamente todo el país está elevado miles de metros sobre el nivel del mar.

La barrera de los 2.400 metros es la que muestra habitualmente la aparición del mal de altura y sus síntomas, pues a medida que ascendemos desde esa cota, se va produciendo una disminución progresiva de la presión atmosférica, y con ella también de la presión parcial del oxígeno que se respira.

Otra de sus características es que la forma física no es un atenuante, pues estas malas sensaciones afectan igualmente a personas con buen estado físico y experimentadas. La clave para desarrollar mal de altura es ascender muy rápido y pasar de seis a diez horas continuadas en la montaña. No obstante, sí es cierto que es más frecuente en personas menores de 50 años.

mal de altura

Síntomas del mal de altura y qué riesgos existen

Los síntomas asociados al mal de montaña no son exclusivos de este proceso, pero se pueden asociar directamente a esta afección cuando no pueden explicarse por otros motivos. Además, el malestar general que se siente cuando se produce mal de altura es algo progresivo. En el inicio, se manifiestan sensaciones de mareo, náuseas, dificultad en la respiración, pulso acelerado y dolores de cabeza.

Si se continúa con la ascensión, estos problemas van a más y aparecen complicaciones para caminar, las náuseas pasan directamente a vómitos e incluso en los casos más graves, pueden aparecer problemas de visión y de consciencia, episodios de disnea o hinchazón en las extremidades y en la cara. Lo más problemático aparece cuando se sufren edemas pulmonares, momento en el que hay que poner solución cuanto antes.

El mal de altura se manifiesta incluso cuando se intenta poner remedio, pues cuando se descansa y se duerme en la montaña, pueden ser frecuentes los trastornos del sueño.

Por lo general, todos estos síntomas están muy relacionados con la falta de adaptación a las altitudes elevadas y por la rapidez y esfuerzo que se realiza al ascender mucha altitud en poco tiempo.

La gravedad de los síntomas también da respuesta a la pregunta de cuánto dura el mal de altura, pues este problema puede padecerse durante todo el tiempo que se permanezca a esas altitudes. A veces, incluso pasan varios días ya en bajas cotas cuando desaparecen todos los síntomas.

Cómo podemos evitarlo

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La mejor fórmula para evitar el mal de montaña y aclimatarse a la altura correctamente pasa por:

  • Estar bien hidratado, lo que implica beber al menos cuatro o cinco litros de agua al día
  • Mantener una dieta variada y rica en hidratos de carbono, pues son nutrientes que van a proporcionar energía de rápida asimilación; 
  • Evitar al mismo tiempo las comidas copiosas, así como el alcohol y el tabaco; y 
  • Descansar correctamente, dormir ocho horas diarias.

Desde la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo aconsejan que la ascensión sea progresiva, de esta forma:

  • Ascender únicamente 500 metros al día cuando se sobrepasan los 3.000 metros de altitud
  • Reducir esa cantidad hasta 350-400 metros en elevaciones por encima de los 5.000 metros; 
  • Si estás en cotas más altas, por encima de los 6.000 metros, hacer máximo 250 metros de ascensión; y
  • Para elevaciones propias del Himalaya, los 6.000 metros o superiores, limítate a ascender menos de 200 metros diarios.

Finalmente, antes de iniciar ascensiones que van a llevar varios días, es adecuado iniciar la expedición con un espacio de tiempo de dos a tres jornadas de aclimatación y reservar un día de descanso cada tres o cuatro de ascensión.

Consejos para prevenir el mal de altura

El mal de altura, una vez aparece, obliga primero a descender hasta cotas inferiores, y posteriormente, a administrar oxígeno. Con estas dos prácticas es posible solucionar gran parte de los problemas. Esto, en muchas ocasiones, lleva a tener que descansar en la montaña, lo que hará necesario ir bien equipado para estas situaciones.

TANQUES, SACOS O CILINDROS DE OXÍGENO PARA MONTAÑA

Una solución que ayuda a prevenir el mal de altura es ascender grandes cotas con oxígeno. En montaña hay quien dice que hacer uso de este producto es algo así como ir dopado, pero la realidad es que la salud siempre debe estar por encima de los logros deportivos.

Esta administración de oxígeno puede proceder de grandes bombonas con mucha capacidad, o bien con latas portátiles que sirven tanto para actividades deportivas más rutinarias como para su uso en alta montaña, especialmente para senderismo y deportes de nieve.

TIENDA DE CAMPAÑA CUATRO ESTACIONES PARA EL MAL DE MONTAÑA

Si estás en una expedición que te lleve varios días, el uso de una buena tienda de campaña cuatro estaciones va a ser imprescindible para descansar lo mejor posible, sobre todo si sufres mal de altura. Aquí debes buscar que sea confortable, resistente y ligera, pues es un material que se transporta con el resto del equipamiento. La Geertop es un buen ejemplo de ello.

BOTIQUÍN DE ALTA MONTAÑA

Un último accesorio imprescindible para actuar frente al mal de altura y los problemas que pueden surgir en la montaña es llevar un botiquín médico en el que incluyamos: analgésicos, pastillas para la tos, medicamentos para la diarrea, antiácidos, colirio, soluciones para reacciones alérgicas, suero fisiológico, gasas, tiritas y esparadrapos, vendas compresivas, agujas estériles, pinzas, tijeras, pastillas de glucosa, sales minerales, barritas energéticas y crema con protección solar suficiente.

En última instancia, el mal de altura puede ser un desafío para los aventureros intrépidos y los viajeros ávidos de explorar las alturas. Sin embargo, con la comprensión adecuada de sus síntomas, la planificación cuidadosa y el respeto por los límites del cuerpo, es posible mitigar sus efectos y disfrutar de las maravillas que las alturas tienen para ofrecer. Ya sea admirando paisajes montañosos o aventurándose en ciudades elevadas, recordar escuchar a tu cuerpo es fundamental. Con la preparación adecuada y el conocimiento, el mal de altura no tiene por qué ser un obstáculo insuperable en tu búsqueda de alturas vertiginosas y experiencias inolvidables.

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2 respuestas

    1. Hola Ángel,
      Si estamos en el Himalaya, no me importaría que me afectase un poquito el mal de altura, jejeje.
      Me alegro que te haya parecido interesante el artículo.
      Muchas gracias por el comentario.
      Un saludo!!

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